Epoca Inca

La civilización Inca, en las alturas, se extendió tan larga como el Imperio Romano (4023 kilómetros en  longitud, y el emperador de los Inca gobernaba sobre 12 millones de personas) . Ellos alcanzaron todo esto sin caballos, sin ruedas, y sin un idioma escrito. ¿Cómo hicieron  esto? Se dice que ellos estaban usando el poder del alimento.

Más específicamente, ellos usaron la distribución muy eficiente de alimento y técnicas de conservación. Los Incas veneraban al dios  Sol, quizás porque él les dio a ellos la luz y el calor necesario para el alimento. Los emperadores Incas fueron creídos ser hijos del sol.

Los Incas eran muy ingeniosos, y ellos mantenían almacenes de alimento dispersados alrededor del imperio, para que cuando el ejército viaje allí, ellos siempre tendrían alimento disponible. En la mesa del Inca no solía faltar la carne, tan escasa para el pueblo. La comida comenzaba con frutas. Luego venían los manjares, presentados sobre una estera de juncos trenzados que se tendía en el suelo. Las sobras y todo cuanto el Inca había tocado, debía ser guardado en un cofre y quemado luego, dispersándose las cenizas.

Los conceptos y prácticas nutricionales fueron abundantes. Era un sistema ejemplar el que conocían con el fin de extraer el máximo de aprovechamiento de las plantas que sembraban para su alimentación, aparte de otra gran cantidad de especies salvajes.

A los vegetales, cabalmente, los clasificaban en silvestres y domesticados, como también en venenosos e ingeribles y éstos a su turno en alimentarios y mágico-medicinales, además de los de aplicación artesanal.

Según nos cuentan nuestros grandes historiadores, los Incas comían dos veces al día (al igual que el pueblo). Acostumbraban a tener la primera comida entre las ocho y nueve de la mañana, y la segunda entre las cuatro y las cinco de la tarde. La de la mañana era la más “contundente”. La comida de los señores “era algo especial” no era cualquier comida, ni que pensar que fuera la misma del pueblo (1)

En el ayllu la gente no sucumbía de hambre. Sus proteínas las sacaban y obtenían de mariscos y peces de mar, ríos y lagos. A las especies ictiológicas las consumían inmediatamente de la pesca, o bien deshidratadas, saladas o saosadas, en cuya condición podían conducirlas para su comercialización en lo más inter¬no de las altas serranías. El pejerrey, extraído de lagos y ríos era uno de los platos exquisitos. Comían poca carne; y entre ésta la mayor parte procedente de aves domésticas (patos, perdices) y de otras cazadas mediante diversas técnicas. En segundo lugar, carnes de venado, lobo marino, zorros, vizcachas y camélidos, especialmente llama. En la costa norte paladeaban con deli¬cia ¡guanas y cañanes. También consumían carne de cuy, difusamente conocido en todo el perímetro andino, hallándoseles tanto en condición salvaje como doméstica. En la selva alta comían la carne de sajino o guangana y del ronsoco y de muchos monos, en lo fundamental del capibara. Desde luego que no faltaron etnias en las que criaban perros exclusivamente para aprovechar su carne (los huancas).

Entre los productos alimenticios propios y privativos del Perú, se encuentra la papa, encumbrada hoy a la posición más alta en la categoría de nutrien¬tes humanos a nivel mundial. Alimento popular por excelencia, fue la más grande de las fuentes alimentarias y la única capaz de sostener a enormes multitudes. Su valor nutritivo es excelente. Gracias a la papa no fue posible la deficiencia nutricional en la población andina, constituyendo la comida básica de los campesi¬nos de costa y sierra.

Se consumía chicha en cantidades gigantescas tanto en ce¬remonias, ritos y fiestas como en aynis, mingas y mitas. Práctica¬mente constituía el agua cotidiana para calmar la sed. Pero eso sí, no era estrictamente una bebida alcohólica. La bebían en queros (vasos de madera y metal) y en potos (calabazas pequeñitas) como aditamento infaltable después de los alimentos. La falta de chicha, sostenían, les producía debilidad, ausencia de entusiasmo y hasta enfermedades. Es en verdad bastante tonificante. La ingestión de estimulantes fue muy común entre los incas. El más usual fue la coca, que permitía trabajar ininterrumpidamente, sin experimentar cansancio ni hambre.

RECURSOS UTILIZADOS POR LOS INCAS

• ANIMALES

Domésticos Silvestres
Cuy Huangana (Selva Alta)
Perro (Huancas) Tapir (Selva Alta)
Llama Ronsoco
Guanaco Capibara
Alpaca Venado
Vicuña

• FRUTAS

Aguaje Chambira
Tinín (Granadilla) Lúcuma
Macambo Marañón
Pihuayo Pucha (Papaya)
Tumbo Pucuncari
Poropo Yacu

• SUPLEMENTOS MINERALES

Sal Chaco o pasa
Cal

• SAZONADORES

Ají Rocoto
Muña Huacatay
Marmaquilla Cuyuy

• FLORES

Achupalla Ahuaymantu
Airampu Atago
Carhuancho Chañar
Chontaruro

(1) En los “Comentarios Reales” del Inca Garcilaso de la Vega, nos relata que los Incas se daban el lujo de comer pescado fresco, traído por los famosos “Chasquis” desde la costa del Perú, éstos eran personas que corrían kilómetros de kilómetros, a los cuales se les entrenaba.

 

Galería de Fotos

 

Comida de los Incas

 

La Pachamanca

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